miércoles, 10 de marzo de 2010

ENCONTRANDO



Aquí estamos de nuevo. Ha sido un largo viaje pero ha valido la pena al 100%.Ahora las cosas ya no son como antes. Muchas veces no hay más que dar un paso y luego otro para que lo que andas buscando,lo sepas o no, se cruce en tu camino. Una vez oí que la única manera de encontrar una cosa que has perdido es dejando de buscar. Esto es muy extraño pero pasa. Eso sí, debes estar en el lugar correcto,pero relajado,confiado y sereno. Cuando todos estos factores se dan a la vez, sientes que todo marcha bien.Y las cosas ocurren…aparecen.

Esta conjunción de factores se da no muchas veces. Si tienes un poco de experiencia y sabes reconocer el momento en el que está pasando, puedes saborearlo como se merece y disfrutarlo. Es como cuando estás realizando un deporte de equipo y estás tan metido en el juego que no sientes que el tiempo pase, estás cansado pero muy concentrado y los golpes no te duelen sino que parece que te dan más fuerza. La sensación que trato de describiros es muy parecida, solo que el terreno de juego es muchísimo más grande y el partido, si tu quieres y sabes jugar tus cartas, termina mucho…mucho más tarde.

Ahora,como os decía,las cosas ya no son como antes…son mejores.

Un abrazo a todos!!!!

Gael

jueves, 3 de septiembre de 2009

A andar se aprende andando


A andar se aprende andando. A hablar se aprende hablando. Y a pensar…¿a prensar se aprende pensando? De esto no estoy tan seguro.
Pensar es una cualidad que poseemos casi todas las personas. No creo que sea la cualidad que nos diferencia de los animales. Hay muchos que piensan sí, pero de seres humanos no tienen nada. Seguro que todos conocéis uno de estos seres.
Pensar, lleva implícitamente el hecho de hacerlo bien, es decir, razonando de una forma lógica, positiva y bondadosa. A lo otro lo llamaría maquinar.
Joder, que fácil es escribirlo pero que difícil hacerlo!!! Esto no es tan complicado porque sí. Hay razones.

Cuando eres una bolita de carne con ojos y tus padres están todo el día hablándote para estimular tu cerebrito y que así aprendas a hablar. Tú escuchas, asimilas poco a poco e inconscientemente atas cabos. Pasados año y medio o dos años, ya no hay quien te calle la boca.

Para andar lo mismo. Te cogen de las manitas rechonchas y primero un paso, después otro, ¿parece sencillo no?¡¡¡Hostia!!!, porque lo es.
Pero pensar la mayoría de las veces empezaste a hacerlo a solas. Nadie te guiaba. Nadie te llevaba de la mano y te decía por aquí si o por aquí no. Y esto queridos amigos tiene sus riesgos. Veamos. ¿Qué probabilidades hay de que si andas a ciegas por una bosque gigantesco en el que de partida ya estás perdido y tratas de salir de él a un lugar más civilizado, acabes pegándotela contra un árbol o cayéndote a un río. Muchas.

Podríamos decir entonces, a ver que os parece, que los árboles son los prejuicios sociales. Muchos, de diferentes tamaños y con las raíces bien profundas. Y los ríos serían las corrientes de opinión. De caudal variable, si no lo conoces bien no sabrás cuanto cubre ni donde desemboca y en cuanto te descuidas te lleva la corriente.
Con tanto árbol y tanto río, lo normal es que te hosties o te ahogues.
Pero, ¿cómo vamos a orientarnos bien por el bosque si nadie nos ha enseñado como hacerlo? Salvo nuestros padres y abuelos, si hemos tenido suerte claro y nos han tocado unos buenos, que hay de todo. O algún profesor, aunque para esto ya tienes que tener suerte, pero una suerte de cojones, teniendo en cuenta el sistema educativo español. Da pena. Bueno no espera, da asco-pena. Ahora sí.

¿Cómo vamos a diferenciar cual es la forma correcta de pensar si cuando era pequeño me dejaron a solas delante del televisor, en casa. Y a solas delante de mis profesores en el colegio.¿ Cómo puedo orientarme en un mundo de oscuridad y lleno de obstáculos que casi no puedo reconocer ni siquiera cuando me los trago “de bocas”?¿Qué y cómo pienso?¿Qué haría ahora el “Gato karateca”?¿O Superman?¿O aquella muerta de hambre a la que llamábamos profesora e insultábamos a sus espaldas?
¡¡¡¡Uuuufff!!!!!¡¡¡Venga no jodas!!!

La solución está en tu mano. Escucha, contrasta ideas y hechos siendo un poco crítico y sobre todo!!!!ABRE LOS OJOS!!!!
Si no, lo más probable es que acabes viviendo en este bosque y un día cuando te estés bañando en un río y no te des cuenta…te llevará la corriente.

Un abrazo a todos!!!

Gael

martes, 21 de julio de 2009

Señales


A veces no sé que pasa.Bueno no,muchas veces no sé que pasa.

A veces pienso en algo y lo olvido,pero parece que alguien se ocupa de que no lo haga. No sé si sus intenciones son buenas. No sé que quiere,muchas veces yo tampoco...no le culpo.

Este alguien hace que me encuentre con una persona y que me hable de un tema que tiene relación directa con aquello que ya habiá olvidado.Vale, hasta ahora el interés de este desconocido parece normal.

Más tarde entro en una cafetería hablando con esta persona que me está recordando aquello que no debía olvidar y suena una música que me hace callar y volver a recordar de una forma mucho más fuerte el tema en cuestión.¡¡¡Pero bueno!!!Me río.Comienza a tener su gracia.

Y por último ocurren 2 casualidades en los últimos dos días que ya no solo no me dejan olvidar este tema sino que son una alusión directa,sin duda, sin ninguna duda a la cuestión que parecía olvidada diás atrás.Esto ya no es tan normal.Este alguien,sea quien sea, quiere algo y lo quiere pronto.Eso seguro.

A veces no sé que pasa.

Hoy no es uno de esos días.


Un abrazo muy fuerte!!!


Gael

viernes, 12 de junio de 2009

Actualización


¿Quién eres? Es bueno recordarlo de vez en cuando actualizándonos de una forma un tanto especial. A mi entender, uno difícilmente se actualiza abriendo una revista de moda, tendencias, tecnología, coches, videojuegos o la puta Rolling Stone . Para mí, mantenerse actualizado implica mirar un poco atrás, solo durante unos pocos segundos y recordar de donde vienes, quienes son tus padres y que hicieron por ti, cuales son las personas a las que quieres y todo lo que aprendiste de ellas, que te gustaba hacer de pequeño y cuales son esos buenos recuerdos que uno tiene de cuando aún no sabía casi nada de nada ni le importaba.

Cuando piensas en quién eres, debes tener presente quienes son aquellos a los tienes cariño, del tipo que sea. Esas personas que hacen que no te sientas solo aunque no las veas muy a menudo. Esas personas te acompañan, su recuerdo te acompaña y te da fuerza. Ellas te dan pistas de quien eres. Puedes ver en la expresión de sus caras el cariño que sienten por ti. Ese cariño conlleva varias cosas: una de ellas es que no eres tan prescindible como dicen otros que te quieren menos; la otra es que esa expresión en sus caras suele presentarse a la misma vez que en la tuya y eso dice muy buenas cosas de ti. Si hace mucho tiempo que no ves esta expresión de la que te hablo en la cara de nadie…deberías actualizarte...puede que hayas olvidado quién eras y el que tengas delante puede que no te esté reconociendo.

Un abrazo muy fuerte!!

Gael

martes, 28 de abril de 2009

Conexión



No importa con que la tengas. Cuando la tienes lo sabes. Algo dentro de ti se ha puesto en marcha. Los motores comienzan a moverse. La chispa ha saltado. Tú lo sabes y eso basta.

Da igual que te digan que es bueno y que no. A ti esto te da igual, porque tú ya has sentido que es lo que te hace moverte y que no.

Unos lo llaman de una manera y otros de otra, pero eso importa. No importa que nombre le pongan a aquello que simplemente te hace sentir más vivo.
Lo has encontrado y ahora eres más fuerte, más ágil y estás más contento que antes.

Has conectado.


Un abrazo muy fuerte!


Gael

jueves, 16 de abril de 2009

Destino… Sombrerete


Íbamos mi gran amigo Pablo y yo por “Lavapies” cuando nos encontramos con un hombre que estaba tirado en un banco. La impresión que nos dio, debido a que le acompañaba una gigantesca pota como única compañera de charla, estaba descamisado, tenía la bragueta abierta, parte de la pota se la había echado en los pantalones y gesticulaba con los brazos como advirtiendo a los transeúntes que el fin del mundo se acercaba; fue que llevaba una castaña de padre y muy señor mío. Somos así de perspicaces.

Le preguntamos que tal se encontraba, a lo que él respondió que borracho. Nuestras sospechas se habían confirmado.
-¿Quiere que le echemos una mano para llegar a casa? Le dijo Pablo.
-Muchas gracias chavales, sois muy majetes.
-¿Dónde vive usted? Preguntamos.
-Vivo en la calle Sombrerete. Respondió.
Como apunte diré que la palabra “Sombrerete” pronunciada por un hombre de cerca de sesenta años totalmente beodo, que no mira para ningún lado en concreto sino a todos a la vez; y que no es capaz de mantener el equilibrio, pareciendo, si no lo sujetas, que baila alguna especie de baile regional absurdo. Pues oye, que quieres que te diga, tenía su gracejo.
Mientras Pableras sostenía a nuestro amigo y yo me iba a preguntar por la calle en cuestión a una pareja de policías polis, se me planteaba la duda si este hombre estaba borracho como una mona o había consumido alguna droga alucinógena. No me podía creer semejante pedal. Casi no podía hablar, eso sí, cada palabra que decía te morías de la risa. No se tenía en pie ni tres segundos, en cuanto lo soltabas se ponía a hacer “eses” a lo loco y se te despeñaba por menos de un pitillo como no andaras listo.
Por fin di con la calle Sombrerete. Volví corriendo donde había dejado a la parejita. Cogimos cada uno al señor Pedro, pues así se nos presentó, cada uno por un brazo y emprendimos lo que sería un largo y fructífero camino de aproximadamente unos doscientos cincuenta metros. Destino…Sombrerete.
Nada más emprender la marcha el señor Pedro comenzó a decir algo así como:
-Errrssstoooooy ciiiiiiiiegoo.
Nosotros pensamos que hacía referencia a la descomunal cogorza que muy elegantemente gastaba. Pero insistía, lo que nos hizo preguntar.
-¿Qué dice usted señor Pedro? No le entendemos bien. Dijimos casi a la vez.
-Queee sooy ciiiegooo. Respondió.
-¡¡¡¡HÓSTIAS!!!! ¿¿¿Qué es usted ciego????Nos quedamos a cuadros.
Mientras Pablo y yo nos miramos sin creérnoslo del todo con una media sonrisilla, el señor Pedro sacaba de su cartera de cuero marrón, repleta de viejos tickets de la compra, su carné de la O.N.C.E.
-¡¡Mirad, mirad!!¡¡Qué no os engaño!! Y era cierto, no nos engañaba.
Ahora todo encajaba, mis sospechas tenían fundamento, no era LSD, no era Heroína, era ceguera.

Reemprendimos el viaje, más convencidos que nunca de que teníamos que llegar a la calle Sombrerete como fuese. El señor Pedro debió de percibir nuestra entrega y convencimiento pues comenzó a agradecernos muy efusivamente el hecho de que estuviéramos ayudándole.
-¡Sois unos chicos muy majos, para que luego digan que la juventud no hace nada. La juventud es lo mejor que hay!
-Muchas gracias señor Pedro. Dijimos. Pero no se preocupe que lo hacemos con gusto.
Lejos de parar con sus elogios subió el nivel.
-¡Qué Dios os bendiga!¡Esto Dios lo tendrá en cuenta! Antes o después os recompensará porque Él lo ve todo. Ahora mismo os está viendo y esto tendrá su recompensa, no lo dudéis!
Así estuvo los siguientes ciento cincuenta metros. Hablando de Dios y de nuestra buena acción muy apasionadamente.
Hasta que al entrar en la calle Sombrerete Pablo, no pudiendo aguantar más tanto halago beato, paró la marcha y dijo:

-Señor Pedro, no se lo tome usted a mal, pero yo no creo en Dios.
Sumándome a la muestra de sinceridad de mi amigo, no pude más que decir también lo que pensaba:
-Señor Pedro, yo tampoco creo en Dios.
Lo que a continuación ocurrió son ese tipo de cosas que se te quedan grabadas para toda la vida:

-Joder chavales pues menos mal porque…¡¡¡¡YO TAMPOCO CREO EN DIOS!!!!

Mira, en mi vida me he reído como en aquella ocasión. Los tres nos reíamos a pleno pulmón. Era una situación muy especial. Las lágrimas que procedían de la risa se me mezclaban con las de la emoción de ver a un hombre como el señor Pedro: castellano, borracho, ciego y más solo que la una. Hablando y riendo ante dos desconocidos con una sinceridad con la que, en otra época, seguramente no habría podido mostrarse.

Al fin llegamos a su portal y el señor Pedro nos insistió en que ya podía subir solo a su casa. Justo en ese momento llegaban dos vecinos suyos y nos dijeron que ya se encargaban de él, lo que nos dejó más tranquilos.
-Esto le ocurre todos los fines de semana y siempre consigue volver.

Todo un aventurero el señor Pedro. Espero que todo le vaya bien.



P.D: Estás son las situaciones que la vida te regala si tienes la suerte de estar rodeado de personas como mi gran amigo Pablo, una persona muy especial que dice lo que piensa.


Dedicado a Pablo. Se te quiere tío!!!!!!!

sábado, 11 de abril de 2009

Estamos en fiestas

Llevo una mierda que no me lamo. La señora del abrigo de visón sale del bar de la mano de un hombre que tiene la piel de la cara del mismo color que la ceniza del puro que se esta fumando. También va fino. Ella le mira con cierto cariño, él está demasiado ocupado resoplando y abrochándose los botones del chaquetón como para darse cuenta de nada más.

La calle está hasta arriba de gente que no he visto en mi puta vida y eso que salgo por las mismas zonas de esta ciudad. El agua de los charcos es de color gris y flotan las colillas, esta imagen siempre me ha transmitido una sensación agradable, muy familiar. El olor a perfume lucha en el aire con el olor a calamares fritos y a tabaco. Hay mucho movimiento, mucho color y el Sol lo envuelve todo manteniéndolo calentito.

Solo me quedan cinco euros en la cartera y voy a tener que ir al cajero y contarle alguna historia bonita para convencerle de que me de lo que le pido. Siempre le hablo. Le pido que se porte bien conmigo y que me ayude en los momentos difíciles. Coño, voy mamao y necesito expresarme, le digo las cosas como las siento. Él no me juzga. Tampoco me responde. Nadie es perfecto.
No creo en vírgenes ni santos, pero casi me santiguo cuando veo salir el dinero por la ranura. -¡Chack! “¡Olé!”.

Hay tantas personas en la calle que empiezo a sospechar que algunos son extras, quizás cyborgs-fiesta, programados para darlo todo.
Viene un tío a saludarme que no conozco de nada. Lleva un flequillo tipo ensaimadón y un polo azul cielo, me parece que nadie le ha dicho nunca que ese corte de pelo convierte su cabeza en un apéndice grotesco. Debería estar en el “Circus Popof” sacándole partido a su mal gusto. Por como entorna los ojitos y como mueve la mandíbula sin motivo advierto que va como las “Grecas”. Le hago un recorte como a una vaquilla y me lo quito de encima. ¡Si señor! No entiendo porqué pero la gente no aplaude.

Busco a mis amigos. Los he dejado antes por aquí cerca…creo. Solo veo cabezas anónimas. Han pasado solo tres minutos desde que me fui al cajero y ya me han volao los muy cabrones.Bueno,pues la siguiente me la tomo solo.
Así es esto. Estamos en fiestas.

Un abrazo fuerte!!

Gael